lunes, 11 de febrero de 2008

LA BATALLLA DE DIEN BIEN PHU (II PARTE Y FIN)


La victoria francesa sobre los vietnamitas en Na Sanh fue el factor determinante para que el comandante Henri Navarre pusiera todas sus esperanzas en el nuevo asentamiento en Dien Bien Phu. Su gran error, y el que a la postre supuso su derrota, fue el de pasar por alto las grandes diferencias que mediaban entre ambos enclaves. En Na Sanh, por ejemplo, los franceses controlaban las tierras más altas, disfrutando así de un contundente apoyo de la artillería. En Dien Bien Phu, en cambio, la situación era la inversa: el Vietminh controlaba la mayor parte de las posiciones elevadas alrededor del valle y su artillería superaba a la de los franceses en un ratio de 4 a uno. El propio Vo Nguyen Giap comparó de una manera muy gráfica el fuerte de Dien Bien Phu con un cuenco de arroz, en el que sus tropas ocupaban el borde y los franceses la base. Pero no era ésta la única diferencia: Giap había cometido un error de peso en Na Sanh al lanzar a sus hombres en un temerario ataque frontal que a la postre resultó precipitado. En Dien Bien Phu, en cambio, se tomó el tiempo necesario para acumular munición y emplazar de la mejor manera sus piezas de artillería pesada y sus cañones antiaéreos, antes de realizar el más mínimo movimiento. Ojeadores voluntarios inspeccionaron día tras día el campamento francés y tomaron nota de las posiciones de su artillería. Se construyeron cañones falsos de madera, tan grandes como los auténticos, mientras que los reales iban rotando para confundir al fuego francés de respuesta. Por último, y quizás sea éste el factor definitivo, mientras que en Na Sanh el apoyo aéreo nunca fue neutralizado, en Dien Bien Phu los vietnamitas disponían de suficientes baterías antiaéreas como para hacer imposible la llegada de refuerzos. Como con acierto tituló su libro sobre la batalla el escritor Bernard B. Fall, estaba a punto de vivirse “un infierno en un lugar muy pequeño”.

En total los franceses habían conseguido reunir unos 16.000 hombres en el frondoso valle de Dien Bien Phu, incluyendo las tropas regulares de élite, legionarios extranjeros, aviesos tiradores argelinos y sicarios marroquíes, sin olvidar la infantería local reclutada en la misma Indochina. El Vietminh por su parte movilizó unos 50.000 hombres, distribuidos hábilmente entre las colinas que rodeaban el valle. El fuego se abrió finalmente el 13 de marzo cuando, para sorpresa de los franceses, los vietnamitas lanzaron un ataque masivo de artillería. Dos posiciones fueron rendidas con el coste de 2.500 vidas, entre ellas la del coronel Piroth, jefe de artillería, que incapaz de responder al fuego enemigo decidió quitarse la vida haciendo explosionar una granada de mano en el interior de su tienda de campaña. Fue enterrado en el más riguroso de los secretos para evitar minar la moral de los soldados franceses.

Las tropas del Vietminh habían colocado su artillería en los lugares más escarpados de las montañas, cavaron trincheras a mitad de campo y cortaron con sus baterías antiaéreas cualquier tipo de suministro o de refuerzo. La llegada del monzón empapó los campos y el erizo inexpugnable que había pretendido ser Dien Bien Phu pronto quedó completamente aislado y a merced del fuego vietnamita. Para aquel entonces la batalla ya estaba perdida y los propios vietnamitas comparaban la situación con la de un elefante agónico que se desangraba poco a poco.

El asalto final dio comienzo el 1 de mayo, y 6 días después, el Vietminh alcanzaba el cuartel general y obligaba al comandante Christian de Catries a presentar su rendición. Al menos 2.200 hombres de los 16.00 habían caído del lado francés, mientras que los vietnamitas perdieron unos 8.000 de los 50.000 que se estima participaron en la batalla. La victoria del Vietminh propició los acuerdos de Ginebra, que dividieron Vietnam en norte y sur a la altura del paralelo 17. Las tensiones entre el norte comunista y el sur fueron pronto en ascenso y la llegada de las primeras tropas estadounidenses aquel mismo año convirtieron al Vietnam del Sur en un protectorado militar. El terreno estaba sembrado para que estallara la Segunda Guerra de Indochina, más conocida como guerra de Vietnam.

La derrota francesa en Indochina mermó sensiblemente el prestigio del imperio colonial francés, en especial en el norte de África, de donde procedían muchos de los soldados que lucharon en Dien Bien Phu. Corría el año 1956, Marruecos y Túnez acababan de ganar su independencia, y los sonidos de sable se escuchaban ya en el desierto argelino.


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