domingo, 10 de febrero de 2008

LA BATALLA DE DIEN BIEN PHU (I PARTE)

Si una batalla ha resultado decisiva en la reciente historia de Vietnam, ésta fue sin duda la de Dien Bien Phu, que en 1954 decantó del lado vietnamita la victoria en la Primera Guerra de Indochina y que supuso además el fin de la presencia francesa en el sudeste asiático. La batalla, que tuvo lugar entre marzo y mayo del año 1954, terminó con una de las derrotas más contundentes en toda la historia militar francesa, dando paso, ese mismo año, a la firma de los acuerdos de Génova que ponían fin a la guerra que enfrentaba a ambos países desde 1946, y que decidían la división del país en dos mitades, la Norte bajo el yugo comunista, y la Sur de influencia francesa. Ya a comienzos de 1953 la guerra no marchaba bien para los franceses. El ejército galo se mostraba incapaz de reprimir la insurrección del Vietminh. Las tropas revolucionarias, que por aquel entonces lideraba Ho Chi Minh, amenazaban las posiciones galas en Laos, por lo que sus mandos decidieron reforzar las defensas en el Norte del país, con la intención de lanzar desde allí una serie de ofensivas contra los campamentos y las líneas de abastecimiento de los vietnamitas.
Fue ésta la misión que recibió del primer ministro francés Rene Mayer, el comandante Henri Navarre, que asumió desde aquel momento el mando de las tropas francesas en Indochina. Poco sospechaba entonces el giro que pronto iban a tomar los acontecimientos.
Influenciado por el coronel Louis Berteil, Navarre decidió que la propuesta del primero, conocida como la táctica del erizo, era la más adecuada para cortar las líneas de abastecimiento que mantenían activos a los soldados vietnamitas en el norte de Laos. La idea era sencilla a la par que arriesgada: consistía en crear asentamientos fortificados en los parajes más agrestes del noroeste vietnamita, abastecidos con materiales y hombres lanzados desde el aire, y así conseguir una posición de fuerza justo en la zona en la que los hombres del Vietminh campaban más a sus anchas. Se establecieron en poco tiempo varios de estos campamentos erizo, como el de Lai Chau cerca de la frontera china o el de Plain de Jarres y Luang Prabang en el norte de Laos. Pero fue sin duda el asentamiento en Na Sanh, el que produjo un éxito más temprano y el que sirvió para convencer definitivamente a Navarre de la viabilidad de aquella estrategia. Corría la primavera del año 1953 cuando el general Vo Nguyen Giap decidió lanzar un ataque masivo contra la posición francesa en Na Sanh. Después de varios días de encarnizada batalla, los vietnamitas salieron derrotados, dejando tras de sí 1.544 cadáveres y casi 2000 heridos que huyeron despavoridos a las montañas. El general Giap, que por aquel entonces no era todavía un héroe de guerra, acababa de perder una gran batalla pero, como suele decirse en estos casos, no la guerra, y eso era algo que pronto los franceses comprobarían en sus propias carnes.
Fue en noviembre cuando Henri Navarre escogió Dien Bien Phu como un lugar estratégico para colocar su siguiente campamento fortificado, y eso a pesar de la oposición de la mayor parte de sus oficiales, que consideraban, y así se lo hicieron saber, que aquel asentamiento implicaba demasiados riesgos. Sin embargo, envalentonado con la victoria en Na Sanh, Navarre decidió seguir adelante y dispuso todo lo necesario para que se iniciara el traslado.
El 20 de noviembre de 1953, a las 10:35 de la mañana, dio comienzo la que se bautizó como Operación Castor, con el lanzamiento de unos 9.000 hombres en el intervalo de tres días. Navarre escogió para esta misión a un comandante de la vieja escuela llamado Christian de Castries, decisión que a la postre se revelaría equivocada. Como señala Phillip B. Davidson en su libro “Vietnam at war”, Castries era un oficial de caballería en la tradición del siglo dieciocho, ideal para una batalla móvil como la preveía Navarre, pero no el más adecuado para una defensa estática, en el más puro estilo de la Primera Guerra Mundial, como pronto tendría lugar en Dien Bien Phu.


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